Creo que ya no queda nada que decir, pensar o sentir. Estoy cansado, es la verdad, a veces si no se va a la montaña, ella tampoco viene a ti. Esta vez no me asalta la incertidumbre ante una respuesta muy disputada, que la mayoría de las veces creo, no es una mentira. Supongo que el miedo a dicha respuesta, es mas fuerte ahora de lo que alguna vez fue. Estoy convencido de que si estas palabras alcanzan su objetivo final, pasará al menos mucho tiempo y quizás de nuevo, no serán entendidas. Aunque la compasión no es un sentimiento que pretendo alcanzar, tampoco descartaré que no puedan tocar un poco tu corazón, aunque si he de ser honesto debo afirmar que creo, este pensamiento solo tocará un corazón esta vez. Creí que escucharía una voz amable en un día oscuro y el silencio solo estuvo afuera de mi mente. Desde viejos recuerdos de un momento en cámara lenta, una mirada en un espejo y muchos días magníficos, estoy seguro, nos extraño demasiado. Con un nudo en la garganta ..... y ante una muy previa despedida, sin saber "el final del cuento" te diré Adiós.
sábado, 1 de enero de 2011
lunes, 1 de noviembre de 2010
Sin voz
Pensando en cosas, en un día tranquilo al caminar a una de mis llamadas diarias, me pregunté como sería si pudiera hablar, pero no escuchar mi voz. Sería tal vez común porque quizás la mayoría de las veces, no nos escuchamos hablar a nosotros mismos y a veces sería preferible. Pero en cualquier caso, me pregunto si tendríamos una imagen aun mas distorsionada de nuestra propia voz, o el tono de la misma, o si sería mas acorde a la realidad, pues supongo que bajo esas circunstancias el único vestigio de nuestras palabras sería nuestro pensamiento y al estar completamente convencido de que en cualquier caso, aun sin una previa traducción, nuestras ideas y la delicada telaraña entre ellas son mucho mas acordes con la verdad que con la realidad. Ahora, si por algún motivo pudiera escuchar mi voz luego de pasar una vida entera sin conocerla, diría para mi mismo, es una carga innecesaria?, o un regalo, o caería irremediablemente en una revelación, al notar que mi voz es tan diferente de mis pensamientos así como las palabras son tan diferentes de la verdad.
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